El documental de Rocío Carrasco saca lo mejor y lo peor de la sociedad

El documental de Rocío Carrasco está siendo un punto de inflexión a muchos niveles, poniendo de manifiesto una problemática extendida por todo el país: los prejuicios.

En ese ejercicio de auténtica dilapidación durante años, incluso periodistas afirman que no contrastaron la información que les llegaba porque no consideraron hacerlo, y así ayudaron a alimentar esa ignorancia atrevida que prejuzga, sentencia y no empatiza. Además, la sociedad entonces -y hasta hace relativamente pocos años-, veía normal ensañarse sin contrastar tampoco nada: al fin y al cabo la televisión educa -o maleduca- de manera masiva y lo que se ve se acata.

Desde luego el enfoque del documental de Rocío Carrasco me parece educativo gracias a las intervenciones de las expertas en violencia de género, que han ayudado a contextualizar patrones conductuales, aportando también tecnicismos para aquellas malas artes sibilinas psicológicas que tienen nombre concreto pero que mucha gente desconocíamos (me incluyo). En la línea de aportar textos reflexivos te invito a leer el artículo ««Seguro que provocó la situación»: cuando en una violación se culpa a la víctima«.

¿Por qué deberías ver el documental de Rocío Carrasco?

En primer lugar porque si has pasado por algo similar te va a ayudar a verlo desde fuera y asimilar lo que has sufrido: en primera persona todo cuesta mucho más. Incluso si lo has vivido pero no lo tenías del todo identificado te ayudará a detectarlo del todo y comprender que has sufrido maltrato.

Por otra parte, si nunca has pasado por nada igual te ayudará a empatizar: sí, esa palabra que se usa a destajo últimamente pero que tengo incorporada en mi diccionario desde que tengo uso de razón y afianzada más aún desde que estudié el Ciclo Superior de Integración Social (obtuve titulación en 2004, así que desde luego no es nada nuevo ese término en mi día a día).

Y finalmente, si niegas que exista el maltrato psicológico puede ayudarte a comprender que una cosa es lo que tú creas y otra la que realmente es: tendemos a negar lo que no hemos vivido, por eso es tan crucial que salgan a la luz testimonios reales…

El post de Roy Galán sobre el documental de Rocío Carrasco es revelador

En Facebook sigo a Roy Galán, que me parece fascinante a muchos niveles. Hace reflexionar, emociona y aporta planos informativos que despiertan otros puntos de vista.

El pasado 20/4/2021 leí su post sobre el documental de Rocío Carrasco a colación de un titular que define perfectamente en qué nivel estamos:

Esta es la máscara de pestañas inamovible que usó Rocío Carrasco durante su docuserie.

(Diezminutos.es)

¿En serio? ¡Venga ya! Esto es un sinónimo de ser cómplice banalizando un tema escabroso como el maltrato psicológico. Pero no es nada nuevo: medios que en vez de reeducar prefieren alimentar la bestia del morbo, ese animal hambriento que todas/os llevamos dentro y que vende mucho.

Este es el post de Roy:

Me pregunto por qué vale tan poco el testimonio de Rocío Carrasco. Tan poco como para que se ponga en duda a pesar de las pruebas que presenta. Tan poco como para que se pueda invalidar con un yo no la creo.

Tan poco como para que se escriba una noticia sobre la máscara de pestañas que usa mientras relata su dolor. Tan poco como para decir que una de las preguntas más extendidas haya sido sobre por qué no se mueve a pesar de haber llorado.

Porque qué más da lo que una mujer diga sobre la violencia que ha recibido. Para qué la vamos a escuchar. Qué importa que hayan aumentado en un 60% las llamadas al 016 después de escucharla.

Qué importa que se esté hablando de cuestiones como la violencia psicológica, la luz de gas o la violencia vicaria que son tan difíciles de detectar tantas veces.

«Las lágrimas han recorrido la cara de Rocío en más de una ocasión, tantas que ya hemos perdido la cuenta… pero su rímel seguía intacto», esto forma parte del artículo y a todo el mundo le parece aceptable este tratamiento.

¿Sería aceptable hablar de la ropa o del pelo de una mujer mientras vive o narra una tragedia? ¿El pelo se quedo en su sitio durante el entierro de su hijo?¿Por qué el sufrimiento de Rocío Carrasco es de peor calidad y merece menos respeto que cualquier otro?

La manera que tenemos de narrar las cosas, dónde ponemos el foco, qué resaltamos y qué ocultamos también forma parte de la construcción un ideario que coopera necesariamente con el hecho de no tratar bien a alguien.

Si resaltamos la máscara de pestañas de Rocío Carrasco cuando ella está contando algo lo que estamos haciendo es restarle credibilidad a lo que cuenta. Tenemos una gran responsabilidad para cuidar el testimonio de Rocío.

Para estar a la altura del coraje que está teniendo. A mí no me interesa cuál la máscara de pestañas que no se mueve mientras llora. Me interesa por qué se emociona. A mí me interesa la historia para aprender de ella, no la forma que esa historia adopta.

Usar una historia como la de Rocío Carrasco, vampirizar una situación, para vender un producto de maquillaje es algo que entra dentro de las lógicas capitalistas más salvajes.

Pero debería llevar a plantearnos qué está mal en todo esto. Qué hemos hecho mal para que aceptemos que preguntarnos por qué no tienes la cara manchada cuando hablas del entierro de tu madre.

Sea algo esperable. Sea algo deseable. Sea algo más que Rocío Carrasco. Tenga que soportar.

Muchas respuestas en el post de Roy Galán mostraron la «suciedad» en la que vivimos

Podrás leer comentarios de todo tipo, unos sacando lo mejor de la gente, y otros lo peor… Dos caras de una misma moneda que muestra cuánto trabajo nos queda por hacer para que el machismo y sus manifestaciones desaparezcan.

Pero no importan las trabas permanentes: cada comentario combatido, cada testimonio ofrecido, cada ejemplo aportando solvencia y cada persona reeducándose hacen que día a día se recorte un poco más ese recorrido hasta la meta final.

Harta de gente sentenciando quise aportar mi comentario en el post que quiero compartir porque resume lo que pienso a muchos niveles:

Los comentarios destructivos que voy leyendo reflejan claramente que aún queda mucho por hacer en la sociedad, una sociedad que ahora más que nunca puede llamarse «suciedad» al mantener discursos sectarios -que huelen a naftalina aunque no se sea consciente-. Ponen en tela de juicio situaciones reales de abuso de poder, maltrato psicológico y un largo etc. que no dejan huella visible pero que causan igual daño a quien lo sufre que a quien dan palizas. Es curioso que cuanta más información hay sobre situaciones como los diversos tipos de maltrato que existen menos se quiere saber, parece… Otra secuela de la ignorancia atrevida que domina mucha gente preocupada por ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Y lo del titular igualmente es una muestra de cómo ser cómplice de mantener vigente una visión simplista anulando un relato a través de banalizar, en vez de contribuir a la reeducación de la sociedad. Medios, público… tod@s necesitamos reeducación, perspectiva, empatía y esfuerzo sin ninguna duda.

Lo fácil hubiera sido leer y callar, pero no va conmigo y a la vista está que abrí este blog Riot Girl fruto de la iniciativa de visibilizar bandas con integrantes femeninas, porque tampoco quise callar y ser cómplice de una Industria Musical que lleva invisibilizando -conscientemente o no- a la mujer en la música escudándose en excusas ya invalidadas gracias a personas reivindicando que decidimos combatir.

Así que a quien siga defendiendo lo indefendible en cualquier ámbito donde existe el machismo -en todas partes- en el que se aporten datos fehacientes, a quien siga negando lo innegable porque se puede confirmar y contrastar aquello que fervientemente defienden desde visiones arcaicas: ya nadie nos va a poder silenciar, ridiculizar o anular.

Para terminar doy gracias al documental de Rocío Carrasco porque un alto índice de la población -aquella que consume medios populares- ha podido acceder a explicaciones completas y profesionales vinculadas a una pandemia -machismo- que lleva con nosotras/os desde tiempos ancestrales, y haber puesto el foco desde una perspectiva poco morbosa y muy educativa ha servido para concienciar de manera masiva -sabemos que lo alternativo tiene mucho menos calado que lo mainstream, es así-. Seguimos luchando por avanzar.


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Publicado por Vane Balón

Redactora autónoma y blogger, multitemática. Especializada en música alternativa, investigación cultural y musical. Apasionada de las etiquetas musicales contemporáneas. Fomentando la programación inclusiva en busca de equidad en presencia femenina mediante la investigación a través del Censo Riot Girl. Fundadora de DISTRITO UVE, Plataforma Musical Alternativa en activo desde 2010, con blog funcionando desde 2012: www.distritouve.com Fundadora de Agencia VB comunicAction con servicio de redacción y comunicación digital para empresas, particulares y músicos desde 2018: www.vanebalon.com Autora del Censo Riot Girl de bandas con integrantes femeninas www.censoriotgirl.com con blog Riot Girl estrenado en 2021. ¿Me lees? Sígueme :-)

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